Relato policial juvenil: reglas del género

Existe un enigma, un misterio por resolver. Alguien cometió un delito y hay varios sospechosos. O tampoco se sabe cómo hizo el delincuente para cometer el delito, entrar o salir del lugar del hecho, por ejemplo.

El encargado de resolver el misterio es un detective sagaz, que a menudo cuenta con un amigo-ayudante. Las intervenciones del segundo (algo más torpe) ayudan a pensar y a actuar al primero. Los investigadores también pueden ser varios, pero siempre habrá un (o una) jefe-líder del grupo.

Los detectives son a la vez las víctimas del relato. En el transcurso de la acción pueden caer en trampas o correr peligros, porque resolver el misterio entraña sus riesgos. Pero se las ingeniarán para salvarse y proseguir la investigación.

El suspenso y la acción juegan papeles fundamentales. El relato debe atrapar al lector, mantenerlo en vilo y a la espera de lo que sucederá.

Las incógnitas se irán develando de a poco. Siempre hay claves, huellas y sospechas que el detective (y el lector) va siguiendo y que le permiten armar el rompecabezas final.

Las pistas diseminadas a lo largo de la trama a veces siembran dudas, parecen increíbles o contradictorias. El detective se esforzará por aclararlas con sus investigaciones y la lógica de sus razonamientos.

El final tiene que sorprender y ningún cabo debe quedar suelto.

El misterio se resuelve gracias a los detectives. Por lo general, los delincuentes son descubiertos.

El paso siguiente: detener a los criminales, estará a cargo de alguna autoridad policial o adulto responsable que encarnará el rol de la ley. Las artes del detective protagonista no deberían llegar a tales extremos. Aunque hay contadas excepciones en novelas para adolescentes mayores.

La atracción principal para el lector es, precisamente, que los detectives juveniles sean adolescentes comunes y corrientes, con todas las debilidades, fortalezas, angustias y conflictos propios de su edad. Si los protagonistas son tan humanos como el lector mismo (con algunos rasgos idealizados), la identificación logrará su cometido.

En lo personal, juzgo importantísimo que los protagonistas vayan evolucionando a la par de la novela. Después de haber pasado por determinadas experiencias de riesgo, ningún adolescente, ni ser humano, sigue siendo el mismo. El crecimiento de los personajes, he ahí donde reside uno de los meritos principales del libro. Lograr que los protagonistas se superen dentro de la novela y a través de las sucesivas entregas de una zaga, es fundamental. De lo contrario, se transforman en simples marionetas al servicio de una acción, meros instrumentos para resolver el misterio, y no chicos de carne y hueso que cambian año a año, se van reafirmando o despojando de distintos rasgos de su personalidad.

En cuanto a los sospechosos y delincuentes pueden o no tener diferentes facetas, pero el crimen siempre será condenado, y la violencia no debe regocijar a nadie, sino ser entendida como un acto maligno y perverso que merece censura y castigo. Aún cuando se elija un desenlace abierto donde alguno de los criminales pueda escapar a su destino.

A mi juicio, una novela policial juvenil tiene que dar cabida a los valores, como también están presentes los anti valores, y los autores que escriben para chicos de doce años no deberían eludir la responsabilidad de mostrar ambas caras de la verdad. Identificar el crimen y su posterior condena, no va en detrimento de la trama, más bien permite alimentar la idea de verdad y justicia, crimen y castigo, que afamados autores como Verne, Conan Doyle , Stevenson, Chesterton y Twain, entre otros, nos tenían tan acostumbrados.

El final sorpresa
Es lo más difícil y lo más valorado en toda novela de misterio policial. Dilatar al máximo la resolución del enigma, cubrir los últimos capítulos con un manto de sospecha y descubrirlos poco a poco, debería ser una exigencia indiscutible para todo buen autor del género.

Una investigación seria, no casera ni a vuelo de pájaro, una resolución que no deje cabos sueltos, y hasta una vuelta de tuerca que sorprenda al lector más avezado, son requisitos indispensables para que el lector adolescente quede preso en las redes de la novela policial juvenil.

2 thoughts on “Relato policial juvenil: reglas del género

  1. Marita, me gustan los consejos que ponés para escribir novelas policiales.
    Yo me leí todos los de la saga de detectives.
    Me encantaría que empieces otra saga.
    Nazareno

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